• Paula Andrea

The Challenge of Self-Acceptance



Accepting ourselves, genuinely and simply for who we are, can be a challenge for many of us. And depending on how a person has been raised, or the environments they choose to surround themselves in, it may be easier for others. The older and wiser I become, the more I realize that so much about self-acceptance and love relies predominantly on ourselves, and putting this responsibility in any one else’s hands usually results in disappointment.

Although I have come to understand this more recently in my life, it wasn’t always easy for me to do. In fact, when I was a little girl in grade school, I was constantly told that I was ugly. Not only that I was ugly, but that I looked like a boy and was the ugliest girl in the classroom! Initially my inner voice told me it was a lie. My mind reinforced it had to be- because I was beautiful. Unfortunately, as time went by, I fell into the trap of misbelief and became very insecure. My environments overtime didn’t help much either. But as easy as it is to blame my childhood, my circumstances at the time, or even certain relationships, I have chosen to take responsibility. Yes, I have had my fair share of challenging times, but I’ve refused to play the victim, because ultimately, I am in charge of myself. Despite hardships, and the amount of time and work it has taken, I’ve taken back control, and am learning to accept myself again. I have used my strong foundation of self-love to rebuild my confidence within my own opinions about me, and less about other’s opinions about me.

I’ve also stopped allowing others to run my life. So many times, I’ve made the mistake of accepting people into my life, and then allowing them to run it for me. With time, age, and experience, I’ve come to realize that I am important, smart, and capable enough to live my own life and nobody else should be in charge but me! People constantly criticize my decisions, social media posts, movements, looks, etc.! But why am I giving anyone the power to do this in the first place? And if I am not hurting anybody in the process, why should I stop doing the things I love most? If I want to pout my lips, use filters, or wear makeup, I am going to do it! If that means unfollowing people on social media, or respectfully removing someone from my life, to do the things I love, in peace, then so be it. Because protecting your energy is a major part in this. I have officially learned (the hard way,) that the more selective you are, and the more respect you hold for your privacy, the less people can critique you, and the better off you are. So why allow people into your space to pass judgement and impose their terribly negative energy on you? No thanks!

As I started to love myself more, I was able to put up healthier boundaries that took back the control from those people closer to me too. I finally stopped allowing them to tell me lies about myself, even the ones who were supposed to support me the most (unfortunately they’re sometimes the worst ones.) I cut off toxic people that didn’t contribute anything positive to my life. I broke free from the constant headaches and problems by refusing to let them be part of it. I have evolved into a person who is very selective of who I call my friends, and mindful of who I allow to surround me. My circle is really small, and that’s ok! And it doesn’t mean I am antisocial because I acknowledge anyone who wants to talk to me, and I will talk to them! I just don’t let anybody come into my life or tell me how to run my life because I am too busy putting me first. So, if someone even tries to come into my life that doesn’t offer happiness, positivity, or growth, I simply and respectfully decline. It may sound cut-throat, but I truly believe this is a part of self-improvement. When you prioritize yourself, you open the door to becoming the best version of yourself- for your family, your friends, and the world.

All of this combined has allowed me to maintain and grow in my confidence. I am so much more secure about myself compared to even a year ago. It hasn’t been easy, but I am staying focused on myself, and on my goals, and will never stop. I try to meditate as much as I can, I do affirmations every day, and I try to be as positive as possible. I also try to see the good in people, and the beauty in everything! (Even in the ugly!) Because sometimes we as women criticize and judge each other so much, when really we should be lifting each other up. By no means am I perfect, but I try to be a better person every day. And even on my worst days, I take a deep breath and look back on how far I’ve come, and it pushes me to keep going. I also remember that I have a teenage daughter who deserves a good example! If she can’t look up to her mother, then where will she turn? I certainly won’t leave this up to anyone else to do for her, because I love her dearly with all my heart and I think I owe it to her. Just as I love her, I too am loved by God, and at this point in my life, feel closer to him than ever.



El Reto de Auto-aceptarnos



Aceptarnos a nosotros mismos, de una manera genuina y simplemente por quienes somos puede ser un desafío para muchos de nosotros. Y dependiendo de la manera en que alguien haya sido criado o del entorno en el que elija rodearse, puede ser más fácil para esa persona o no. Cuanto más crezco y más aprendo, más me doy cuenta que gran parte de la autoaceptación y el amor dependen principalmente de nosotros mismos, y poner esta responsabilidad en manos de otra persona suele resultar en decepción.

Aunque he llegado a comprender esto muy reciente en mi vida, no siempre fue fácil para mí hacerlo. De hecho, cuando era pequeña en la escuela primaria, constantemente me decían que era fea. ¡No solo que era fea, sino que me veía como un niño y era la niña más fea del salón de clases! Al principio, mi voz interior me decía que era mentira, y mi mente reforzó que tenía que ser porque yo era hermosa. Desafortunadamente, con el paso del tiempo, caí en la trampa de la incredulidad y me volví muy insegura, aparte que en el contexto en el que crecí reforzaba esa incredulidad. Pero por muy fácil que sea culpar a mi infancia, y a mis circunstancias en ese momento o incluso a ciertas relaciones, he optado por asumir la responsabilidad. Sí, he tenido una buena cantidad de momentos difíciles, pero me he negado a jugar a ser la víctima, porque en última instancia, estoy a cargo de mí mismo. A pesar de las dificultades y del tiempo y el trabajo que me ha costado, he recuperado el control y estoy aprendiendo a aceptarme de nuevo. He utilizado una sólida base de amor propio para reconstruir mi confianza en lo que yo opino de mí misma, y dejar de lado las opiniones de los demás sobre mí.

También dejé de permitir que otros dirijan mi vida. Muchas veces, cometí el error de aceptar personas en mi vida y luego permitirles que la dirijan por mí. Con el tiempo, la edad y la experiencia, me he dado cuenta de que soy importante, inteligente y capaz como para vivir mi propia vida, ¡y que nadie más debería estar a cargo de ella aparte de mí! ¡La gente critica constantemente mis decisiones, publicaciones en redes sociales, movimientos, miradas, etc.! Pero ¿por qué le estoy dando a alguien el poder de hacer esto en primer lugar? Y si no estoy lastimando a nadie en el proceso, ¿por qué debería dejar de hacer las cosas que más amo? Si quiero hacer pucheros con mis labios, usar filtros o usar maquillaje, ¡lo voy a hacer! Si eso significa dejar de seguir a ciertas personas en las redes sociales, o eliminar respetuosamente a alguien de mi vida, para hacer las cosas que amo en paz, entonces que así sea; porque proteger tu energía es una parte importante en esto. He aprendido oficialmente (por las malas) que cuanto más selectivo eres y más respeto tienes por tu privacidad, menos personas pueden criticarte y mejor te encuentras. Entonces, ¿por qué permitir que las personas entren en tu espacio para juzgar e imponer su energía negativa en tu vida? ¡No, gracias!

A medida que comencé a amarme más a mí misma, pude establecer límites más saludables que me ayudaron a recuperar el control que otras personas tenían sobre mi. Finalmente dejé de permitir que me mintieran sobre quien soy, incluso de aquellos que se suponía que debían apoyarme más (desafortunadamente, muchas veces esos son los peores). Corté a las personas tóxicas que no aportaban nada positivo. Me liberé de los constantes dolores de cabeza y de los problemas al negarme a dejarlos ser parte de mi vida. Me he convertido en una persona muy selectiva con respecto a quiénes llamo mis amigos y consciente de a quién permito que me rodee. Mi círculo es muy pequeño, ¡y eso está bien! No significa que sea antisocial porque reconozco a cualquiera que quiera hablar conmigo, ¡y hablaré con ellos! Simplemente no dejo que cualquiera entre en mi vida o me diga cómo llevarla, porque estoy demasiado ocupada poniéndome a mí primero. Entonces, si alguien intenta entrar en mi vida y no ofrece felicidad, positividad o crecimiento, simplemente lo rechazo con respeto. Puede sonar feroz, pero realmente creo que esto es parte de la superación personal. Cuando te das prioridad a ti mismo, abres la puerta para convertirte tú mejor versión, para tu familia, tus amigos y el mundo.

Todo esto combinado me ha permitido mantener y crecer mi confianza. Estoy mucho más segura de mí misma en comparación con incluso hace un año. No ha sido fácil, pero me mantengo concentrada en mí y en mis objetivos, y nunca me detendré. Intento meditar tanto como pueda, hago afirmaciones todos los días y trato de ser lo más positiva posible. ¡También trato de ver lo bueno en las personas y la belleza en todo! (¡Incluso en lo feo!) Porque a veces nosotras como mujeres nos criticamos y nos juzgamos tanto, cuando en realidad deberíamos estar animándonos unas a otras. De ninguna manera soy perfecta, pero trato de ser una mejor persona cada día. E incluso en mis peores días, respiro profundo, miro hacia atrás y veo lo lejos que he llegado, y eso me empuja a seguir adelante. ¡También recuerdo que tengo una hija adolescente que merece un buen ejemplo! Si no puede admirar a su madre, ¿a dónde acudirá? Ciertamente no dejaré que nadie más lo haga por ella, porque la amo con todo mi corazón y creo que se lo debo a ella. Así como yo la amo, también soy amada por Dios y, en este momento de mi vida, me siento más cerca de él que nunca.

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